¿Quién necesita paciencia?


¿Quién necesita de paciencia? Sin duda, ¡todos! La paciencia aparece como parte del fruto del Espíritu Santo (Gálatas 5:22); y tiene que ser así, ya que es una de las virtudes que perdemos con facilidad en el diario vivir. El Diccionario Bíblico define paciencia como «la cualidad de resistir con firmeza, con la confiada expectativa de un fin deseado, a pesar de las dificultades, del desánimo y de las circunstancias desalentadoras y, a menudo, del sufrimiento» (wikicristiano.org).

La paciencia está ligada a la esperanza. Los términos bíblicos para referirse a la paciencia expresan un sentido de tenacidad, perseverancia, y el de soportar con buen ánimo las situaciones que enfrentemos. El apóstol Santiago, en su epístola, menciona el término «paciencia», al menos, unas 4 veces:

1) «la prueba produce paciencia» (1:3). Nadie quiere verse en situaciones de pruebas, especialmente cuando estas son complicadas y muy difíciles de enfrentar. Aquí es pertinente hacer una clara diferencia entre lo que es «prueba» y lo que es «tentación». La prueba refina, y produce madurez y fuerza espiritual en la vida de los creyentes. Dios no necesita probarnos para saber quiénes somos, porque él ya lo sabe. Entonces, ¿por qué vienen las pruebas? Vivimos en un mundo pecaminoso en el cual hay muchas circunstancias que no podemos controlar. Pero Dios nos da los recursos para enfrentarlas y pasar a través de ellas. La tentación, por el contrario, tiene como fin el hacer caer o querer destruir la vida de los creyentes. La Biblia dice claramente:

«Cuando alguno es tentado, no diga que es tentado de parte de Dios, porque Dios no puede ser tentado por el mal ni él tienta a nadie» Santiago 1:13).

2) «tenga la paciencia su obra completa» (1:4). Toda paciencia, no importa el tiempo en que esta se utilice y desarrolle, tendrá un resultado poderoso. Muchas veces actitudes tales como la impulsividad o la resignación pueden dejar incompletos procesos que deben cumplirse en nuestras vidas. Recordemos que en cada proceso que enfrentamos Dios siempre estará presente. No nos quitemos, ni tampoco nos precipitemos a tomar decisiones equivocadas.

3) «por tanto, tened paciencia hasta la venida del Señor»(5:8). La paciencia produce un carácter de constancia. Esto es contrario a los valores culturales que se promueven en el mundo, y que te invitan a «quitarte con facilidad», y a «vivir por gustos o estados de ánimos», y no por compromisos. Por tal razón se producen decisiones superficiales y frágiles. La paciencia produce dominio propio y mansedumbre en medio de una sociedad que promueve la confrontación y la violencia.

4) «habéis oído de la paciencia de Job, y habéis visto el fin que le dio el Señor, porque el Señor es muy misericordioso y compasivo» (5:11). Job fue un hombre justo, y aún así, sufrió muchas pérdidas en su vida. Nadie quisiera estar en «sus zapatos». Hubo momentos que él no entendió los procesos que estaba viviendo, y tuvo muchas interrogantes sobre los «porqués» de la situaciones que enfrentaba. Pero algo lo acompañó en todos esos procesos: ¡esperó en Dios!:

«¡Quién me diera el saber dónde encontrar hallar a Dios! Yo iría hasta su morada, expondría mi causa delante de él y llenaría mi boca de argumentos. Yo sabría lo que él me respondiese y entendería lo que me dijera» (Job 23:3-5).

El epílogo del libro que lleva su nombre termina con esta expresión: «Jehová bendijo el postrer estado de Job, más que el primero …» (Job 42:12a). La paciencia nunca se desarrolla en situaciones ideales, sino todo lo contrario. No solo somos llamados a conocer su eficacia cuando necesitamos aplicarla en nuestro diario vivir, sino también a considerar su resultado.

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Angel Esteban es ministro, conferencista, autor y es Pastor Principal de la Iglesia Cristiana de la Familia en Ponce, Puerto Rico.

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