|
|
|
|
ENSEÑANZAS Y REFLEXIONES
Un Toque Sanador
Por Pastor Angel E. Martínez
|
|
|
|
"Mirad, el mundo se va tras él.” (Juan 12:19b)
Estamos enfatizando un a y otra vez el principio espiritual de UN TOQUE SANADOR. Hablamos del toque sanador de Jesús que produce una sanidad transformadora. La sanidad que Jesús imparte confronta todo espíritu opresor; libera de lo que nos imposibilita para que nuestro potencial se desarrolle y desata lo mejor de Dios, que es Su amor incondicional. La sanidad de Jesús siempre se da de adentro hacia fuera. Es necesario que primero sane nuestro ser interior; que sea libertado del pecado, del engaño, del temor de toda ligadura, para que todo lo demás pueda sanar.
El ministerio de Jesús fue caracterizado por la predicación y la enseñanza, la liberación de demonios, y la sanidad de los enfermos. Nada de esto fue hecho para exaltar su persona, sino para que el mundo conociera a Dios, y fuera reconciliado por Dios. Dios mismo le exaltó por su obediencia, fidelidad y humillación. El ministerio que mengua en sí mismo para que Jesús sea exaltado es el ministerio que Dios engrandece (Juan 3:30)”. “Mirad, el mundo se va tras él” (Juan 12:19b). El mundo encuentra en Jesús algo que no puede encontrar en ninguna religión. Sabe lo que dice la Escritura: “El que él creyere, no será avergonzado” (Romanos 10:11). Es interesante destacar que cuando unos griegos llegaron desde lejos en busca de Jesús, fue cuando Jesús declaró estas poderosas palabras: “Ha llegado la hora par que el Hijo del Hombre sea glorificado” (Juan 12:20-26).
Cuando Jesús habló de la gente de este mundo (contrario al “sistema” de este mundo) dijo lo siguiente, entre otras cosas: “¿No decís vosotros: Aún faltan cuatro meses para que llegue la siega? He aquí os digo: Alzad nuestros ojos y mirad los campos, porque ya están blancos para la siega” (Juan 4:35). “Y al ver las multitudes, tuvo compasión de ellas, porque estaban desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor. Entonces dijo a sus discípulos: A la verdad la mies es mucha, y los obreros son pocos. Rogad pues, al Señor de la mies, que envíe obreros para la mies” (Mateo 9:36-38).
La “mies” o “cosecha” no está dentro del templo, sino afuera. El Señor siempre se expresó de la “mies” como que (1) mucha, (2) ya estaba lista, (3) hacía falta más obreros para recogerla. Jesús dijo algo muy significativo sobre el Espíritu Santo en nosotros: “Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos…” (Hechos 1:8).
El Poder de Dios no es para entretener ni cautivar, sino para enviar. El mundo quiere ir tras Jesús, ¿Le enseñarás el Camino?
Este artículo ha sido visto 222 veces.
Más artículos y Noticias
|
|
|
|
Campamento de Verano 2 - 27 Junio
4/30/2008 11:59:44 AM
Revolucionarios en Concierto 3.Mayo.08
4/28/2008 6:33:40 AM
No Os Conforméis
4/25/2008 8:18:52 AM
|
|
|
|
|
|
©2007 Iglesia
Cristiana de la Familia. Todos los derechos, reservados. Prohibida la
reproducción de cualquier material sin permiso del autor. Para
información adicional, comuníquese a info@icfamilia.com |
|